Bajo tierra

¡Toc toc toc! Sonó la puerta de mi habitación cual si fuera un caballo en pleno establo, veo la hora y siento que le quitare la vida a quien abra esa puerta – ¿Quién es? Espero sea algo de vida o muerte, alguien deberá morir por haberme despertado. – Soy Allan señor – dice mi joven asistente con su voz de niño de 10 años – Entra ya y deja el escándalo.

Hundo mi cabeza en la almohada y espero que me diga lo que vino a decirme pero Allan solo se queda callado al borde de la cama – ¿Me vas a decir lo que viniste a decir o te quedarás allí esperando a que te quite la vida? – ¿Qué quiere que haga señor? – Que me digas lo que viniste a decirme Allan, a veces no entiendo por qué te contraté – Señor están solicitando su presencia en el parlamento, hoy toman la decisión de si enviar o no la nave 1111-E al exterior en busca de lugar habitable.

bajo tierra1Tomo mis cosas, me paro con ayuda de Allan, me da mi transfusión me pongo la toga y salgo de la habitación. Allan está ansioso por preguntar algo y ya no aguando su repiqueteo – Allan termina de preguntar lo que vas a preguntar – Señor Luno, usted tiene la decisión en sus manos, por qué no envía la nave a ver si hay lugar habitable fuera de estas paredes, ya todo aquí es muy tedioso, siempre es lo mismo – Estúpido niño, no hay mucho que puedas entender, tu capacidad de raciocinio es tan pobre que me entristece, intenta entender lo que estoy a punto de decir – Una vez intentamos hacer lo mismo con el espacio y todo terminó con una guerra que casi nos destruye a todos, ¿Quieres que algo así vuelve a pasar?

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El transporte tardó lo mismo que todos los días, y los cuatro parlamentarios que estaban en la sala lo esperaban así como las miles de personas que llenaban el auditorio viendo y escuchando la acalorada discusión.

Los parlamentarios Gabriel, Loki, Tarvits y Torgadon, ya entablaban un debate donde los argumentos de lado y lado eran muy entendibles, pero ninguno tenía la fuerza de hacer que los demás aceptaran y siguiera. Tarvits fue el primero en darse cuenta de la presencia de Luno y se puso de pie solo para hacer una enorme reverencia frente a él, Gabriel hizo lo mismo, Loki y Torgadon apenas asintieron desde su posición.
Bajo tierra
-Entendemos que esto poco te interesa, pero si quieres seguir siendo parte del parlamento por lo menos adáptate a los horario Luno – dijo Torgadon con evidente enfado – No te debo disculpa por mi tardanza, solo vengo a decidir lo que llevas horas intentando hacer – No eres el jefe Luno – Dijo Loki levantándose de la silla –  Es verdad no lo soy, soy el único aquí que ha comandado todas las anteriores expediciones y el único que ha sobrevivido, así que soy el que dirá si voy nuevamente a encontrarme con alguien afuera o no.

– Allan tráeme un vaso con agua y una cajetilla de cigarrillos, este día será largo y podría ser el comienzo de nuestro final.

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